La clave esencial de la inversión

Obtener un rendimiento por la inversión acorde al coste del dinero, la inflación y el riesgo soportado. 

No confundir ahorro con inversión

Invertir no es ir incorporando nuevas cantidades a nuestra cuenta corriente. Eso es ahorrar. Tenemos más ingresos que gastos y el sobrante lo dejamos en una cuenta corriente. Invertir es obtener un rendimiento de nuestros activos. 

La inflación

Una inversión deberá como mínimo cubrir la pérdida del poder adquisitivo. Deberá superar la inflación para obtener una rentabilidad neta. 

El coste del dinero

Otro error habitual es considerar que nuestro dinero no tiene un coste. Como mínimo tiene un coste de oportunidad. Si en lugar de tener el dinero en liquidez lo tuviéramos invertido en renta fija obtendríamos una rentabilidad. Este porcentaje lo podemos poner como punto de partida porque podemos considerarlo como la rentabilidad mínima exigida. 

El riesgo

Antes decíamos que la rentabilidad de un bono a corto plazo (2 años) es el punto de partida para analizar la inversión. Este activo tiene un riesgo mínimo y debemos considerarlo la base para pedir una determinada rentabilidad a una inversión con riesgo. 

Si nos dan un 2% anual por una Letra del Tesoro a dos años, no consideraremos nada que no supere este porcentaje. A partir de aquí pediremos una prima por cada nivel de riesgo. Pediremos un 5% de rentabilidad para  un bono de una gran empresa y un 8% de bonos de pequeñas empresas. 

¿Qué rentabilidad obtenemos de nuestro negocio?

En nuestro trabajo diario comprobamos que en muchos pequeños negocio se obtiene un sueldo para el propietario y unos rendimientos ridículos por el capital. Y además esta inversión es de gran riesgo.