¿Por qué tenemos éxito?

La mayor parte de nuestro éxito en la vida depende de nuestra capacidad para llevarse bien con las personas. De saber crear y mantener relaciones a largo plazo.

En las empresas ocurre lo mismo. Mantener una base de clientes satisfechos y comprometidos con nuestra empresa es una de las claves de las empresas más rentables. 

El primer paso para crear una buena amistad es cumplir con lo prometido. Si nuestra empresa promete una cosa debe entregarla. La gestión de expectativas con los clientes es esencial. No prometa más de lo que puede dar. 

El segundo paso es sorprender. Si siempre decimos lo mismo nos convertimos en pesados. Si una empresa no evoluciona con sus clientes se queda obsoleta.

El tercer paso es convertir a nuestros clientes en vendedores no remunerados. En muchos negocios la mayoría de los nuevos clientes aparecen por recomendaciones de los usuarios actuales. Es habitual que las personas nos relacionemos con otras personas similares. Esto pasa entre empresarios, médicos, directores de contabilidad o cualquier otra profesión.  Nos van a mandar a los mejores clientes. 

Una característica adicional e importante de nuestro cliente satisfecho es que no son tan sensibles al precio. Si te conocen y aprecian, no les importará pagar un poco más. 

Todas estas ventajas se transforman en beneficios extras para aquellas empresas que saben capitalizarlos. Nosotros somos los que elegimos ser de los destacados de la carrera o preferimos estar en el pelotón perseguidor. 

Anotación al margen sobre el sector.

Es cierto que los beneficios dependen en gran medida del sector donde la empresa se desarrolla. En sectores maduros la rentabilidad esperada suele ser mejor que en nuevos sectores. En gran medida por la competencia. Si miramos más de cerca, rápidamente comprobamos que en todos los sectores hay empresas que son las campeones frente a una gran masa indiferenciadas.