Una de las mayores decepciones es detectar que nuestros mejores productos o nuestros flamantes lanzamientos no venden en ningún mercado. El problema no está del mercado, ni en la economía. El error es nuestro.
SOBREVALORAMOS NUESTRAS FORTALEZAS INTERNAS
El mayor error de un empresario es creer que su producto o servicio es el mejor. Pensamos que nosotros sabemos más que el mercado sobre lo que necesita. Ford dijo que si hubiera preguntado al mercado qué quería, le hubieran respondido que unos caballos más rápidos. Él estaba creando una nueva industria y eso no pasa todos los días. La mayoría de los empresarios trabajamos en mercados maduros. En estos mercados los clientes ya tienen experiencia y nos pueden dar muchas ideas excelentes.
NUESTRAS FORTALEZAS SE CREARON CON UNA GRAN INVERSIÓN Y UNA DILATADA FORMACIÓN
Se me viene a la mente todas las cosas que no tiramos y vamos guardando pero que son inservibles. Como vendedores debemos dar al mercado lo que desea y olvidarnos de todo lo antiguo. Pensemos como las farmacéuticas. Saben que tiene 15 años para sacar beneficios excelentes de sus innovaciones y después vendrá la competencia.
LA CLAVE DE LOS BENEFICIOS ES LA INNOVACIÓN
Muchas empresas tiene como norma atacar a sus propios productos. Saben que si no lo hacen vendrá la competencia a quitarnos nuestros clientes. Avanzar hacia nuevas ventajas, nuevas competencias, nuevos productos en la dirección que marca el mercado no hacia nos indican las fortalezas y la comodidad.