Las palancas se utilizan para mover un gran peso con una fuerza relativamente menor. Se atribuye a Arquímedes la frase «dadme una palanca y moveré el mundo».

Como empresarios debemos conocer nuestro punto de apoyo. Cuál es el multiplicador de la fuerza en nuestra empresa. Dependiendo del tipo de multiplicador, los beneficios pueden ser diferentes. 

Empresa intensiva en mano de obra no especializada. Si el importe de ventas anual / persona es bajo, estamos en empresas con un margen neto muy bajo. Los beneficios van a ser reducidos y tenemos muy poco apalancamiento.

Empresa intensiva en mano de obra muy especializada. Los trabajadores especializados  dan un mayor margen neto pero tenemos el problema de que dependemos íntegramente de las estrellas. Si deciden marcharse de nuestra empresa, desaparece nuestra palanca. Debemos fidelizar al máximo a estos empleados. El problema es que muchas veces es vía remuneración con lo que los beneficios decrecen. 

Empresa intensiva en capital. Es la estrategia favorita de muchos fondos. Conseguir empresas que tengan un ROI superior al coste del dinero en el mercado de capitales. 

Empresa intensiva en conocimientos. Tenemos un know how determinado y sabemos explotarlo a fondo.

Empresa intensiva en tecnología. La tecnología suele generar un margen de explotación. Siempre que la competencia nos lo permita. 

Si vamos a las bolsas y nos fijamos en las valoraciones de cada tipo de empresa, determinaremos que cuanto mejor palanca la valoración es mayor. Las empresas con mayor valoración suelen ser las que tienen unos conocimientos especializados o aquellas con una tecnología superior.