Es de primero de gestión que no debemos arriesgar nuestra empresa por un cliente. En otra entrada ya escribimos que el mayor peligro de una empresa es el número 1. Es decir depender de un solo o pocos clientes.
Acabamos de recibir la noticia de un concurso de acreedores por parte de uno de nuestros clientes. Hay una cantidad importante que no van a abonarle por parte de una sola empresa. Una sola empresa. Y después de 40 años van a tener que cerrar.
La culpa de cierre es una deficiente gestión. El error es del negocio que permite que un cliente le ponga la cuerda alrededor del cuello. No puedes cerrar una empresa por una imprudencia de esta magnitud. Es preferible no tener beneficios el tiempo que sea.
Lo sentimos especialmente por ellos. Pongamos como ejemplo nuestra pérdida. Es el 3% de la facturación de un mes. No tenemos ningún riesgo en este caso. Lo aprendimos en 2008 cuando la mayoría de los clientes empezaron a dejar de pagar. Fue un mal año. En estos casos sólo queda ajustarse y seguir trabajando.
En la gestión de cuentas, debemos ser especialmente racionales y utilizar las reglas básicas financieras. Es imposible que estas imprudencias salgan bien.
Tomemos nota y aprendamos a gestionar correctamente nuestro riesgo.