SELECCIONAR NUESTRAS PALABRAS POR LA REACCIONAN QUE PROVOCARÁN EN LA MENTE DEL RECEPTOR
Como emisores debemos saber qué reacción generará en el oyente nuestra palabras. Significa mirar el mensaje desde el punto de vista del oyente. Esto es parte de la empatía que tanto repetimos. Ponernos en la situación del cliente.
Si todas las personas reaccionarán a las mismas ideas como el escritor, sería fácil ser buen persuasor. La dificultad reside en la adaptación a cada persona. Personalizar el mensaje es la clave de la buena comunicación.
EMPATÍA
Meterse dentro del cerebro de la otra persona para saber cómo tocar sus zonas sensibles para conseguir que actúe. Las emociones son las únicas que consiguen la acción. Las razones sólo permiten reforzar el convencimiento. Actuamos para confirmar nuestra personalidad más íntima.